SOLEDAD

«Él se detuvo un instante frente al castaño, y una vez más comprobó que tampoco aquel espacio vacío le suscitaba algún afecto.
— ¿Qué dice?- preguntó.
— Está muy triste- contestó Úrsula- porque cree que te vas a morir.
— Dígale —sonrió el coronel— que uno no se muere cuando debe sino cuando puede...»
GGM



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