La vulnerabilidad del retorno se asume con el comportamiento cíclico que sucede entre miradas y esquemas de ternura acomplejada, dibujada sobre las intensidades de un abrazo partido. Se busca el confort en la vanidad de los lugares comunes en exceso transparentes con sus equivalencias en tonos repetitivos, en los impulsos dispersos y en la originalidad de los besos que salpican; se presume quietud en la saciedad de las palabras. Luego, en la fatiga el deseo se desliza entre los muros resbalosos de la incredulidad hacia la salida del exceso. No se advierte la eternidad de los instantes precisos pues el acercamiento se va difuminando de manera progresiva hasta irse convirtiendo en un asunto de la nada, en un olvido furtivo que se pierde en las simplezas derretidas de las alucinaciones, en las intenciones esquivas. Sin embargo, esta situación marca una tendencia hacia el retorno, titilante.
En la emoción, en la abstracción, en la contención, en la liberación, en la exaltación, en la provocación, en la ostentación, en la retención, en la tentación, en la consolación, en la adivinación.
Mi eterno cotidiano se deslumbra con la expresión sublime de tu sonrisa. Mi eterno cotidiano es una corrección constante que busca un acercamiento preciso y detallado a tus miradas. Mi eterno cotidiano se esconde tras el vacio y la ausencia de las caricias, de los suspiros. Vestidos de plata, regalos de seda en tierra de fantasmas. Baile.
Hay un acto consecuente entre las figuras bailarinas que resulta ser la explicación de ese estado subliminal del esquema delirante que vacila entre la calma y la saciedad de las locuras. Definición atemporal simple y abismal que bordea las fronteras del deseo.
Todas estas reflexiones hechas para pensar en ti.
En la emoción, en la abstracción, en la contención, en la liberación, en la exaltación, en la provocación, en la ostentación, en la retención, en la tentación, en la consolación, en la adivinación.
Mi eterno cotidiano se deslumbra con la expresión sublime de tu sonrisa. Mi eterno cotidiano es una corrección constante que busca un acercamiento preciso y detallado a tus miradas. Mi eterno cotidiano se esconde tras el vacio y la ausencia de las caricias, de los suspiros. Vestidos de plata, regalos de seda en tierra de fantasmas. Baile.
Hay un acto consecuente entre las figuras bailarinas que resulta ser la explicación de ese estado subliminal del esquema delirante que vacila entre la calma y la saciedad de las locuras. Definición atemporal simple y abismal que bordea las fronteras del deseo.
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